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jajomo24
Arte

El morir de las olas.

El morir de las olas.

No soy pescador ni nunca lo he sido pero  en una ocasión quise vivir la experiencia de serlo pues por mi juventud aventurera avías en mi un cierto interés fugas y así fue como me metí en esto.

Una noche de verano cuando aún era muy joven a tantas insistencias de mis amigos pescadores viajamos asía el norte de Barranca ese pequeño pueblo en el litoral Limeño en que parece un arte la pesca como una poesía matutina entre los lugareños pensaba tanto eso mientras descendíamos por la zona playera conocida como “El Bermejo” por una vieja leyenda que cuentas sus habitantes más antiguos aunque era más conocido por ser el lugar preferido por los surfistas de la zona las olas hay son hermosas se les oía tararear como un cantico mientras entraban a las aguas llegamos cuando el día se ocultaba justo para  ver esa escena es una belleza escuchar el morir de las olas mientras se ve la puerta del sol el cual al desaparecer como por arte de magia permite llegar a la luna para iluminarnos nuestras caras maquilladas por la arena el cutis del rostro resplandece brilla en la oscura noche mientras nos adentrábamos en la nuestra pequeña aventura nos sorprendió la madrugada.

Fue en esa hora solitaria donde uno que otro vote aún se divisan a lo lejos pero ni una  lama se divisa por la calle comprendes la belleza del silencio es muy hermoso y la naturaleza desnuda se muestra como un poema por escribir en ese momento piensas necesitamos poetas ecológicos ahora la poesía es tal sutil tan humano que no nuestra más que amores desamores sueños anhelos miedos temores mientras olvida al mejor de los poemas la mar. Yo siempre he creído que dios creo la naturaleza para que nosotros disfrutemos de ella. ¡Bendito sea el señor!

Toda la noche nos la pasamos pescando bueno ellos yo solo miraba a los expertos hacer su trabajo pues no era más que un simple ayudante de pescador talo ves ni eso la ardua y emocionante tarea termino aproximadamente a las cuatro de la madrugada paramos la faena mientras mirábamos acomodados en las canastas los varios peces luego emprendimos el retorno el viento caía helado necesitamos a gritos un cafecito caliente murmure mientras trataba de  mantenerme caliente caminábamos por la Panamericana Norte hasta que logramos deslumbrar las luces escandalosas de los ómnibus interprovinciales nuestro raudo caminar devoro al tiempo cuando estábamos muy cerca de la pista vimos a un patrullero sentimos alegres pues en el corazón decía que estábamos protegidos el ritmo de nuestro caminar bajo su intensidad casi a la orilla de la pista mi pie izquierdo choco con algo que al caerse sonó a moneditas.

- ¡Carajo que es esto!- al contemplar platita dije: ¡Me saque la lotería!

- ¡Nos sacamos  dirás!- Interrumpió Henry que venía atrás mío junto al “cholo” Andrés y noto mi descubrimiento aunque quise ocultarlo.

- Bueno claro nos sacamos………-acote pues no me quedaba de otra si no quería armar pleito.

- ¡Tranquilos muchachos!- dijo el “cholo” Andrés al mismo tiempo que se acercaba.

Me agache y todos me miraron cuando levante el objeto como un trofeo era una botella de Inca Cola familiar llena de moneditas casi sin hablar regresamos nuevamente al mar corriendo nos reímos sin parar nadie nos vio llevaba fuertemente apretado a mi pecho un gran peso de metal era un botín encantado me recordaba a la yucaza de Fujimori de mis necesidades económicas e incluso de mi amante hasta que entre claro y oscuro llegamos nuevamente a las orillas del mar el día empezaba a mostrarse en su totalidad Henry extendió su polo sucio en la arena y acoto:

- Pedrito tira las moneditas para repartirlas rápido nomas antes que nos vean.

- ¡Allí van! – las esparcí con mucha emoción por la arena mientras veíamos que tomaban una forma desconocida.

- ¡Es la hora del reparto! –dijimos casi todos de pronto éramos cuatro un mirón se acercó a querer unirse a nosotros o le contaba a lo0s pescadores que regresaban en sus pequeños botes a bajar su pesca para venderla no nos quedo otra que aceptar empecé a alzar las moneditas una por una ellas brillaban como los primeros rayos solares había de todo tipo de cinco dos uno y medio sol Roberto que era como se llamaba el infiltrado dijo:

- Amiguito empieza con las de cinco para que sea más equitativa la repartición.

- Para Henry para Andrés para Roberto “El soplón” y para mí –me parecía al papa Noel con la diferencia de que yo también recibía una parte del regalo.

El reparto fue equitativo hasta nos habíamos olvidado de los pescadores nuestros ojos y corazones estaban en aquellas frías moneditas al final del reparto quedaron solo tres soles y Henry dijo:

- Quédate con ellas al fin al cabo tú las encontraste Pedrito.

- Gracias le dije mientras tomaba las monedas.

Puntos otorgados!
4 comentarios
nelsonrodb

curioso relato

leonardo46

Muy bueno

suiza2017

bueno es muy rapido

leonardo46

Hey gracias por estos buenos consejos, Que bien muy interesante gracias por compartirlo.muy importante e interesante articulo con un contenido informático muy bueno , excelente posts gracias por compartirlo

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