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belenpedra
Ciencia y Educación

TWARDOWSKI EL FAUSTO POLACO

TWARDOWSKI EL FAUSTO POLACO

Hacia finales del siglo XVIII se señaló a los visitantes en el casco antiguo de Krakau la casa del mago Twardowski que se llamaba bastante bien el Fausto de Polonia debido a sus relaciones con el Maligno.

 

En su juventud Twardowski había seguido el estudio de la medicina y con tal industria tal entusiasmo y tal mente clara él practicó su profesión que no era mucho antes de que él fuera el doctor más famoso en toda Polonia. Pero Twardowski no estaba satisfecho con esto. Ansiaba poder mayor y mayor.

 

Al cabo de un día mientras estaba leyendo encontró en un viejo libro de magia que él había buscado durante mucho tiempo la fórmula para convocar al diablo. Cuando llegó la noche una tormenta se había levantado pero sin preocuparse de que se apresuró a la montaña solitaria Kremenki. Allí en una cabaña rudamente construida comenzó sus encantamientos.

 

En poco tiempo hubo un terremoto; las grandes rocas se aflojaron el suelo se abrió a los pies de Twardowski y las llamas saltaron; y en las llamas apareció el Maligno mismo en forma de hombre vestido con un manto rojo con el conocido gorro rojo puntiagudo.

 

"¿Qué deseás?" -preguntó el diablo.

 

"El poder de tu sabiduría más secreta" fue la respuesta.

 

-¿Y cómo se hace?

 

"Me harás el más célebre de todos los sabios del siglo y además me daré tal felicidad que ningún hombre ha disfrutado jamás en esta tierra".

 

"Así sea" dijo el diablo. -Pero con la condición de que al cabo de siete años yo tome posesión de tu alma.

 

-Puedes llevarme -contestó Twardowski- pero sólo en Roma puedes tener poder sobre mí para allá al cabo de siete años iré.

 

El diablo vaciló sobre esta cláusula pero pensando en la diversión que podía tener en la ciudad santa finalmente estuvo de acuerdo. Apoyándose contra la pared de piedra escribió el pacto que Twardowski haciendo una pequeña herida en el brazo firmó con su propia sangre.

 

Cuando Twardowski descendió de la montaña y se abrió paso bajo el brazo a través del valle oyó las campanas de todas las torres de la ciudad sonar clara y solemnemente sobre el aire nocturno. Escuchó preguntándose por el ruido desacostumbrado y luego se apresuró a entrar en la ciudad preguntando por cada uno que conoció cuál era la ocasión. Pero nadie parecía haber oído el sonido.

 

Entonces un profundo sentimiento de tristeza lo invadió al darse cuenta del significado de las campanas. Eran el sonido fúnebre de su propia alma.

 

A la mañana siguiente sin embargo se olvidaron las dudas y Twardowski se alegró de tener al diablo a su mando. Lo primero que exigió era que toda la plata de Polonia se reuniera en un lugar y se cubriera con grandes montículos de arena.

 

Siguieron peticiones similares y no pasó mucho tiempo antes de que el diablo se arrepintiera de su trato. Un día le agradaría a Twardowski volar sin alas por el aire; en otro para el deleite de la multitud galopar hacia atrás sobre un gallo; en otro para flotar en un bote sin timón ni vela acompañado de una doncella que por el momento había inflamado su corazón. Un día por el uso de su espejo mágico prendió fuego al castillo de un enemigo a una milla de distancia. Esta última hazaña lo hizo muy temido por la gente de todas partes.

 

Twardowski El Fausto Polaco - Mitología Griega

Por fin los siete años habían terminado. El demonio apareció a Twardowski y dijo:

 

"Twardowski el tiempo de nuestro pacto ha terminado y yo te mando cumplir tu promesa e ir a Roma."

 

-¿Qué voy a hacer allí?

 

"Dame tu alma inmortal" fue la respuesta.

 

-¿Crees que soy un tonto? -preguntó Twardowski.

 

-Tú me prometiste ir a Roma después de siete años.

 

-Eso ya lo he hecho -dijo Twardowski- y no prometí quedarme en Roma.

 

¡Noble engañador! -exclamó el Maligno.

 

¡Demonio estúpido! -exclamó Twardowski.

 

Luego después de una lucha el diablo desapareció y Twardowski volvió a casa.

 

Durante más de un año se dedicó incesantemente a sus libros de magia hasta que finalmente encontró una fórmula para evitar la muerte. Luego llamó a su discípulo Famulus y le explicó que iba a probar la fórmula.

 

-Tú siempre me has obligado sin duda -dijo Twardowski- y espero que ahora toma este cuchillo y mete en mi corazón.

 

"¡Dios no lo quiera!" -exclamó Famulus-.

 

"¿Por qué estás asustado ? sé lo que estoy haciendo toma el cuchillo y mátame como dice el pergamino".

 

"No puedo."

 

-Debes -insistió Twardowski-.

 

"¡Es imposible!"

 

No más exclamaciones haz lo que te digo.

 

"¡Oh oh oh!" Famulus lamentó.

 

"¡Huelga!" - gruñó Twardowski - o te mataré en este instante.

 

Entonces Famulus hizo lo que le pidieron y obligó a la espada al corazón de su amo.

 

Twardowski soltó un grito cayó y pronto murió.

 

Famulus cayó temblando en una silla y se cubrió la cara con las manos. Entonces recordó que debía leer el resto del pergamino para averiguar qué debía hacer para restablecer el cuerpo.

 

Luego se dedicó a la tarea cortó los miembros del cuerpo muerto y trabajó elaboró ​​y destiló hasta que se preparó el elixir descrito en el pergamino.

 

Con el elixir frotó los miembros del cuerpo del maestro los juntó y depositó el cadáver en un ataúd. Esto lo enterró la noche siguiente explicando a los amigos de Twardowski que tal había sido el deseo del amo.

 

Ahora el pergamino declaró que el cuerpo debía permanecer en la tumba siete años siete meses siete días y siete horas; así Famulus no podía hacer otra cosa que esperar. Por fin había expirado el tiempo y en una nevada y fría noche de diciembre encontró su camino hacia la tumba. Sacó el ataúd cepilló la nieve y la tierra abrió el ataúd y no encontró el cuerpo de Twardowski sino el de un niño que yacía dormido en un lecho de violetas fragantes.

 

"El niño es como Twardowski" pensó Famulus y lo recogió bajo su capa y lo llevó a casa. A la mañana siguiente el niño tenía el tamaño de un niño de doce años; y después de siete semanas era un hombre maduro.

 

Twardowski que ahora parecía completamente él mismo sólo más joven y más fuerte dio las gracias a Famulus y reanudó su estudio de la magia. Deseaba sobre todo ser liberado para siempre de su pacto con el diablo. Esto él leyó en uno de los libros él podría hacer si él valiente los terrores del inframundo.

 

Así que Twardowski decidió entrar por las puertas del infierno. En su discurso mágico el terreno se abrió y él comenzó el camino de la pendiente. Las llamas azules encendieron el camino. Más y más profundo pasó por pasajes oscuros y sinuosos. Por fin alcanzó el inframundo mismo y muchas miradas horribles él behold.

 

Y cuanto más avanzaba más se asustó. No podía dejar de sentir que el diablo había conspirado contra él. Finalmente se encontró en una habitación pequeña y echó una mirada apresurada buscando un medio de escape.

 

Al ver a un niño en una cuna en un rincón de la habitación lo agarró a toda prisa arrojó su capa alrededor de ella y estaba a punto de marcharse cuando la puerta se abrió y el Maligno entró.

 

Hizo una reverencia respetuosa y dijo: -¿Vas a ser lo suficientemente bueno para ir conmigo ahora?

 

"¿Porque?" -preguntó Twardowski con obstinación.

 

-Por nuestro acuerdo.

 

-Pero -dijo el mago- sólo en Roma tienes poder sobre mí.

 

"Sí" respondió el diablo "y Roma es el nombre de esta casa".

 

-Piensas engañarme por un juego de palabras pero no puedes ... Llevo este talismán de inocencia -y dejando a un lado su manto reveló al niño dormido.

 

La ira se manifestó en la cara del diablo; pero se acercó a Twardowski y dijo en voz baja:

 

-¿En qué piensas Twardowski has olvidado tu promesa? ... La palabra del noble es sagrada para él.

 

El orgullo se despertó en el pecho del mago.

 

-Tengo que cumplir mi palabra -dijo poniendo al niño en la cuna y dejándose llevar-.

 

Sobre los hombros del diablo aparecieron dos alas como las alas de un murciélago. Se apoderó de Twardowski y se fue volando con él subiendo cada vez más alto en la noche. El mago estaba tan aterrorizado y sufrió tanta angustia en las garras del Maligno que en unos momentos se convirtió en un anciano pero no perdió el conocimiento. Por fin eran tan altos que las ciudades parecían moscas y Krakau con sus poderosas torretas como dos arañas. Profundamente conmovido Twardowski miró hacia abajo la escena de todas sus luchas y todas sus alegrías.

 

Pero cada vez eran más altos -más alto que cualquier águila que haya volado jamás- y Twardowski pareció más solo y más temeroso. Sólo de vez en cuando pasaban estrellas brillantes o meteoros ardientes dejando una larga franja de luz detrás.

 

Por fin llegaron a la luna que los miraba con los ojos muertos. Entonces una canción que Twardowski había leído en el libro de himnos de su madre se levantó a sus labios. Y mientras repetía mecánicamente la oración que su madre le había enseñado apareció de pronto un ángel y dijo:

 

"Satanás deja que Twardowski vaya y tú Twardowski te colgará allí entre el cielo y la tierra para expiar tu pecado hasta el Juicio Final." Entonces te reunirás con tu madre en el cielo.La oración que recordaste en tu hora de la necesidad te ha salvado. "

 

Y así según la historia Twardowski está suspendido en la bóveda del cielo hasta el día de hoy.

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5 comentarios
nathysalas

buen post

leonardo46

muy importante e interesante articulo con un contenido informático muy bueno , excelente posts gracias por compartirlo

nelsonrodb

interesante tema

jesus12345

importante tema

jesus12345

poste muy bueno

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