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belenpedra
Ciencia y Educación

EL CICLOPE

EL CICLOPE

Cuando se tomó la gran ciudad de Troya todos los jefes que habían luchado contra ella se pusieron a zarpar para sus hogares. Pero hubo en el cielo una cólera en contra de ellos porque de hecho se habían portado con altivez y crueldad en el día de su victoria. Por lo tanto no todos encontraron un regreso seguro y feliz. Porque uno naufragó y otro fue vergonzosamente asesinado por su falsa esposa en su palacio y otros encontraron todas las cosas en su casa alteradas y cambiadas y fueron impulsadas a buscar nuevas viviendas en otro lugar. Y algunos cuyas esposas amigos y personas habían permanecido fieles a ellos durante esos diez largos años de ausencia fueron expulsados ​​por todo el mundo antes de volver a ver su tierra natal. Y de todos el Ulises sabio era él que vagó más lejos y sufrió más.

 

Era casi el último en navegar pues había esperado muchos días para hacer placer a Agamenón señor de todos los griegos. Doce naves que tenía con él doce que había traído a Troya y en cada una había unos cincuenta hombres siendo escasa la mitad de los que habían navegado en ellos en los viejos tiempos tantos valientes héroes durmieron el último sueño de Simoïs y Scamander y en la llanura y en la costa muertos en batalla o por los ejes de Apolo.

 

Primero navegaron hacia el noroeste hasta la costa de Tracia donde habitaban los ciconianos que habían ayudado a los hombres de Troya. Su ciudad tomó y en ella saqueó mucho esclavos y bueyes y frascos de vino aromático y pudo haber escapado ilesos pero que permanecieron para celebrar deleite en la orilla. Porque los Ciconianos reunieron a sus vecinos siendo hombres de la misma sangre y pelearon contra los invasores y los condujeron a su barco. Y cuando Ulises contó a sus hombres descubrió que había perdido seis de cada barco.

 

Poco había vuelto a salir cuando el viento empezó a soplar ferozmente; así al ver una lisa y arenosa playa empujaron los barcos a tierra y los arrastraron fuera del alcance de las olas y esperaron hasta que la tormenta se calmara. Y siendo la tercera mañana justa navegaron de nuevo y viajaron prósperamente hasta llegar al final de la gran tierra del Peloponeso donde el cabo Malea mira hacia el mar del sur. Pero las corrientes contrarias los desconcertaban de modo que no podían rodearlo y el viento del norte soplaba tan fuertemente que debían conducir antes que él. Y al décimo día llegaron a la tierra donde crece el loto un fruto maravilloso del cual el que come no se preocupa de ver país ni esposa ni hijos otra vez. Ahora los comedores de loto porque así llaman a la gente de la tierra eran una gente bondadosa y dieron de la fruta a algunos de los marineros no les significaba ningún daño pero pensando que era lo mejor que tenían que dar. Cuando comieron dijeron que no volverían a navegar por el mar; que cuando el sabio Ulises escuchó ordenó a sus compañeros que los ataran y los llevaran tristemente quejándose a los barcos.

 

Entonces habiéndose calmado el viento tomaron sus remos y remaron durante muchos días hasta que llegaron al país donde los Cíclopes habitan. Ahora a una milla o algo así de la orilla había una isla muy hermosa y fértil pero ningún hombre mora allí ni siembra el suelo y en la isla un puerto donde un barco puede estar a salvo de todos los vientos ya la cabeza de el puerto una corriente que cae de la roca y susurros alders todo sobre él. En esto los barcos pasaron con seguridad y fueron arrastrados en la playa y las tripulaciones durmieron por ellos esperando la mañana. Y al día siguiente cazaron las cabras salvajes de las cuales había gran tienda en la isla y festejaron alegremente en lo que atraparon con los tragos de vino tinto que habían sacado de la ciudad de los Ciconianos.

 

Pero al día siguiente Ulises pues siempre le gustaba la aventura y sabía de todas las tierras a las que venía como hombres que moraban allí tomó uno de sus doce barcos y mandó filas a la tierra. Había una gran colina que se inclinaba hacia la orilla y allí se elevaba aquí y allá un humo de las cuevas donde los Ciclopes moraban separados sin conversar unos con otros porque eran un pueblo grosero y salvaje pero gobernaban cada uno su propio hogar no cuidando a otros. Muy cerca de la orilla estaba una de estas cuevas muy grandes y profundas con laureles alrededor de la boca y delante de un pliegue con paredes construidas de piedra áspera y sombreada por altos robles y pinos. Así que Ulises escogió de la tripulación a los doce más valientes y mandó que el resto guardara la nave y fue a ver qué clase de morada era ésta y quién moraba allí.

 

Así que entraron en la cueva y juzgaron que era la morada de un rico y hábil pastor. Porque en el interior había plumas para los jóvenes de las ovejas y de los cabritos divididos todos según su edad y había cestas llenas de quesos y baldes llenos de leche se extendían a lo largo de la pared. Pero el propio Cíclope estaba en los pastos. Entonces los compañeros de Ulises le rogaron que se fuera llevando consigo si quisiera una tienda de quesos y varios de los corderos y de los niños. Pero él no quería porque deseaba ver según su costumbre qué clase de anfitrión podría ser este extraño pastor. ¡Y verdaderamente lo vio a su costa!

 

Era la noche cuando el Cíclope llegó a casa un poderoso gigante de veinte pies de altura o más. En su hombro llevaba un gran bulto de troncos de pino para su fuego y los arrojó fuera de la cueva con un gran choque condujo los rebaños dentro y cerró la entrada con una enorme roca que veinte vagones y más no podían soportar . Luego ordeñó las ovejas y todas las cabras y la mitad de la leche que se cuajó para queso y la mitad se preparó para él cuando supiera. Luego encendió un fuego con los troncos de pino y la llama iluminó toda la cueva mostrando a Ulises y sus compañeros.

 

-¿Quiénes sois vosotros? -exclamó Polifemo porque ese era el nombre del gigante. -¿Estáis comerciantes o afortunadamente piratas?

 

Porque en aquellos días no se contaba la vergüenza de ser llamado pirata.

 

Ulises se estremeció ante la voz y la forma terribles pero lo soportó con valentía y respondió: -Nosotros no somos piratas señor poderoso sino griegos que vuelan de Troya y súbditos del gran rey Agamenón cuya fama se extiende desde un extremo de el cielo al otro y venimos a pedirle hospitalidad en nombre de Zeus que recompensa o castiga a los anfitriones ya los invitados según sean fieles unos a otros o no ".

 

-No -respondió el gigante- no es más que hablar inútilmente de Zeus y los otros dioses: nosotros los cíclopes no tenemos en cuenta a los dioses sosteniéndonos mucho mejores y más fuertes que ellos. ¿Has dejado tu barco?

 

Pero Ulises vio su pensamiento cuando le preguntó por la nave cómo estaba dispuesto a romperla y quitarles toda esperanza de huida. Por eso le respondió con astucia:

 

"No tenemos barco alguno porque lo que fue nuestro rey Poseidón frenó conduciéndolo sobre una roca sobresaliente en esta costa y los que tú ves son todos los que escapan de las olas".

 

Polifemo no respondió nada pero sin más atrapó a dos de los hombres como un hombre podría atrapar a los cachorros de un perro los arrojó al suelo y los arrancó de rama y los devoró con enormes chorros de leche entre dejando no un bocado ni siquiera los mismos huesos. Pero los otros al ver la terrible acción sólo podían llorar y rezar a Zeus por ayuda. Y cuando el gigante había terminado su comida asquerosa se acostó entre sus ovejas y durmió.

 

Entonces Ulises le preguntó mucho en su corazón si debía matar al monstruo mientras dormía pues no dudaba que su buena espada penetraría en el corazón del gigante por más poderoso que fuera. Pero siendo muy sabio recordó que si lo matara él y sus camaradas aún perecerían miserablemente. Porque ¿quién se apartaría de la gran roca que yacía contra la puerta de la cueva? Así que esperaron hasta la mañana. Y el monstruo despertó y ordeñó sus rebaños y después tomando dos hombres los devoró para su comida. Luego fue a los pastos pero puso la gran roca en la boca de la cueva así como un hombre baja la tapa sobre su aljaba.

 

Durante todo ese día el sabio Ulises pensó qué podría hacer mejor para salvarse a sí mismo ya sus compañeros y el final de su pensamiento era éste: Había un poderoso poste en la cueva de madera verde de olivo grande como un mástil de barco que Polifemo se propuso usar cuando el humo debía haberlo secado como un bastón. De esto cortó la longitud de una braza y sus compañeros la afilaron y endurecieron en el fuego y luego la ocultaron. Por la tarde el gigante regresó y llevó a sus ovejas a la cueva sin dejar los carneros afuera como había hecho antes pero los encerró. Y después de haber hecho su trabajo de pastor hizo su cruel banquete como antes. Entonces Ulises se adelantó con la piel de vino en su mano y dijo:

 

"Bebe Cíclope ahora que has comido bebe y mira qué cosas preciosas teníamos en nuestro barco pero nadie después vendrá a ti con semejantes cosas si tratas con extraños tan cruelmente como tú has tratado con nosotros".

 

Entonces el Cíclope bebió y se sintió muy complacido y dijo: "Dame de nuevo a beber y dime tu nombre extraño y te daré un regalo tal como un anfitrión debe dar." En verdad es un licor raro. también tienen vides pero no llevan vino como este que de hecho debe ser tal como los dioses beber en el cielo.

 

Entonces Ulises le devolvió la copa y bebió. Tres veces se lo dio y tres veces bebió sin saber qué era y cómo funcionaría en su cerebro.

 

Entonces Ulises le habló. "Tú me has preguntado mi nombre Cíclope." Mi nombre no es hombre y ahora que tú sabes mi nombre debes darme tu regalo ".

 

Y dijo: -Mis don es que te coma toda tu compañía.

 

Y mientras hablaba cayó de nuevo en un sueño borracho. Entonces Ulysses ordenó a sus camaradas que tuvieran buen ánimo porque había llegado el momento en que debían ser liberados. Y metieron la hogaza de la madera de olivo en el fuego hasta que ella estaba lista verde como estaba a estallar en la llama y ​​la metieron en el ojo del monstruo; porque no tenía sino un ojo y eso en medio de su frente con la ceja debajo. Y Ulises se apoyó con toda su fuerza sobre la estaca y la metió con fuerza y ​​fuerza. Y la madera ardiente siseaba en el ojo justo como el hierro candente sisea en el agua cuando un hombre busca templar acero para una espada.

 

Entonces el gigante saltó y arrancó la hoguera y gritó en voz alta de modo que todos los Ciclopes que moraban en la ladera de la montaña lo oyeron y se acercaron a su cueva preguntándole: -¿Qué tienes Polifemo? una noche tranquila alejando el sueño ¿te está robando alguna oveja o tratando de matarte por oficio o por fuerza?

 

Y el gigante respondió: "Ningún hombre me mata por arte".

 

"No pero" dijeron "si nadie te hace mal nosotros no podemos ayudarte." La enfermedad que el gran Zeus puede enviar ¿quién puede evitar ? ruega a nuestro padre Poseidón por ayuda.

 

Entonces se marcharon y Ulises se alegró de corazón por el buen éxito de su aparato cuando dijo que no era hombre.

 

Pero el Cíclope sacó la gran piedra de la puerta de la cueva y se sentó en medio estirando las manos para sentir si por casualidad los hombres dentro de la cueva querían salir entre las ovejas.

 

Durante mucho tiempo Ulises pensó que él y sus camaradas deberían escapar mejor. Al fin se encendió un buen aparato y mucho le dio las gracias a Zeus por esto una vez que el gigante había llevado los carneros con las otras ovejas a la cueva. Porque siendo grandes y fuertes sujetó a sus compañeros bajo las entrañas de las bestias atándolas con ramas de mimbre de las cuales el gigante hizo su cama. Un carnero tomó y sujetó a un hombre debajo de él y dos otros se puso uno a cada lado. Así lo hizo con los seis ya que seis de los doce que se habían aventurado con él desde el barco quedaron seis. Y había un poderoso carnero mucho más grande que todos los demás ya este Ulises se aferraba agarrando el vellón con ambas manos. Así que esperaron la mañana. Y cuando llegó la mañana los carneros se precipitaron hacia el pasto; pero el gigante se sentó en la puerta y sintió la espalda de cada uno mientras pasaba ni pensó en intentar lo que podría estar debajo. Por último fue el gran carnero. Y los cíclopes lo conocían cuando pasaba y decían:

 

"¿Cómo es esto tú que eres el líder del rebaño? No te vas a quedar así." Siempre has sido el primero en correr a los pastos y arroyos en la mañana y el primero en regresar al redil cuando la tarde cayó y ahora tú eres el último de todos ... Tal vez te preocupes por el ojo de tu amo que algún desgraciado -no lo llaman hombre- ha destruido habiéndome dominado por primera vez con vino no ha escapado. si pudieras hablar y decirme dónde está acechando de una verdad que arrancaría sus cerebros al suelo y me vengaría de este No Man.

 

Así que hablando lo dejó salir de la cueva. Pero cuando estaban fuera del alcance del gigante Ulises soltó su agarre del carnero y luego desató a sus compañeros. Y se apresuraron a su barco sin olvidarse de conducir delante de ellos una buena provisión de las ovejas gordas de los cíclopes. Muy contentos eran los que habían permanecido en la nave para verlos. Tampoco se lamentaron por los que habían muerto aunque estaban dispuestos a hacerlo porque Ulises prohibió temiendo que el ruido de sus lágrimas los trajera al gigante donde estaban. Entonces todos subieron a la barca y sentados bien en los bancos derribaron el mar con sus remos poniéndose a la derecha para que antes pudieran escapar de la maldita tierra. Y cuando hubieron remado cien yardas más o menos para que la voz de un hombre pudiera ser oída por alguien que estaba en la orilla

 

"No fue un cobarde oh cíclope cuyos camaradas mataste tan mal en tu guarida justo que eres castigado monstruo que devoras a tus huéspedes en tu morada que los dioses te hagan sufrir cosas peores que éstas".

 

Entonces el Cíclope en su ira rompió la cima de una gran colina una roca poderosa y la arrojó donde había oído la voz. Justo delante del arco del barco cayó y una gran ola se elevó cuando se hundió y lavó el barco de regreso a la orilla. Pero Ulysses tomó un palo largo con ambas manos y empujó la nave desde la tierra y pidió a sus compañeros que remontaran sus remos asintiendo con la cabeza porque era demasiado sabio para hablar para que los Cíclopes no supieran dónde estaban. Luego remaban con toda su fuerza y ​​fuerza.

 

Y cuando llegaron dos veces más lejos que antes Ulises hizo como si volviera a hablar; pero sus camaradas trataron de impedirlo diciendo: "No mi señor la ira no el gigante más.Ciertamente pensamos antes de que se perdieron cuando él lanzó la gran roca y lavó nuestro barco de vuelta a la orilla. Tú ahora él puede aplastar nuestro barco y nosotros porque el hombre lanza un tornillo poderoso y lo lanza lejos. "

 

Pero Ulises no se convenció sino que se puso de pie y dijo: "Oye Cíclope si alguno pregunta quién te cegó dile que fue el guerrero Ulises hijo de Laertes que habitaba en Ítaca".

 

Y el Cíclope respondió con un gemido: "De cierto se cumplen los antiguos oráculos porque hace mucho tiempo llegó a esta tierra un Telemus un profeta y habitó entre nosotros hasta la vejez.Este hombre me predijo que un Ulises pero yo busqué un gran hombre y un fuerte que me sometiera por la fuerza y ahora un débil ha hecho el acto me ha engañado con el vino pero ven aquí Ulysses y yo seré o por lo menos que Poseidón te dé ese viaje a tu hogar como yo quisiera que tuvieras porque sabes que Poseidón es mi padre que sea para que me cure de mi dolorosa herida.

 

Y Ulysses dijo: -A Dios yo podría enviarte a la morada de los muertos donde pasarías por toda curación incluso desde el yo de Poseidón.

 

Entonces Cíclope levantó sus manos hacia Poseidón y oró:

 

«Oídme Poseidón si yo soy tu hijo y tú mi padre que este Ulises nunca llegue a su casa o si los destinos han ordenado que llegue a él que venga solo todos sus compañeros perdidos y venga para encontrar problemas en su casa! "

 

Y cuando terminó lanzó otra poderosa roca que casi se encendió en el extremo del timón pero la perdió como si a un pelo de ancho. Así que Ulises y sus camaradas escaparon y llegaron a la isla de las cabras salvajes donde encontraron a sus camaradas que de hecho los habían esperado mucho con miedo de no haber perecido. Entonces Ulysses dividió entre su compañía todas las ovejas que habían tomado del Cyclops. Y todos con un solo consentimiento le dieron por su parte el gran carnero que lo había sacado de la cueva y lo sacrificó a Zeus. Y todo ese día se regocijaron alegremente en la carne de las ovejas y en el vino dulce y cuando llegó la noche se acostaron en la orilla y durmieron.

Puntos otorgados!
5 comentarios
nathysalas

buen articulo

nelsonrodb

curioso post

jajomo24

Un muy buen articulo.

leonardo46

que interesante articulo muy bueno excelente información, gracias por subirlo este posts , esta muy bien elaborado

midineroga

buen articulo

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