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belenpedra
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MADRE DE OISIN

MADRE DE OISIN

 

 

La noche se aproximaba y el Fianna-Finn había decidido no cazar más ese día. Los perros fueron silbados y comenzó una sobria marcha hacia casa. Porque los hombres caminarán sobriamente por la tarde sin embargo van en el día y los perros tomarán el humor de sus amos. Se paseaba así por la víspera dorada y de tierno color cuando un cervatillo saltaba repentinamente de encubierto y con ese salto toda la quietud desapareció: los hombres gritaron los perros dieron la lengua y comenzó una persecución furiosa.

 

Fionn amaba una persecución a cualquier hora y con Bran y Sceo'lan superaba a los hombres y perros de su tropa hasta que no quedaba nada en el mundo límpido sino Fionn los dos perros y el ágil y hermoso cervatillo. Estos y los cantos rodados ocasionales alrededor de los cuales corrieron o sobre los cuales revolvieron; el árbol solitario que dormitaba a lo lejos y hermoso en el camino el grupo ocasional de árboles que vivían sombra dulce como una colmena amontona la miel y la hierba que se estrujaba al infinito y que se movía y se deslizaba y se balanceaba bajo la brisa en interminables y rítmicas billowings

 

En su momento más desenfrenado Fionn estaba pensativo y ahora aunque corriendo con fuerza estaba pensativo. No había ningún movimiento de sus amados perros que él no sabía; no una conmoción o un lanzamiento de la cabeza ni un gallo de las orejas o la cola que no era significativo para él. Pero en esta persecución las señales que los perros daban no eran entendidas por su amo.

 

Nunca los había visto tan ansiosos. Estaban casi completamente absorbidos por ella pero no se quejaban de afán ni lanzaron ninguna mirada hacia él por la palabra alentadora que nunca dejaba de dar cuando la buscaban.

 

Lo miraron pero era una mirada que no podía comprender. Había una pregunta y una declaración en esos ojos profundos y él no podía entender cuál podía ser esa pregunta ni qué era lo que pretendían transmitir. De vez en cuando uno de los perros hacía girar la cabeza en pleno vuelo y miraba no a Fionn sino distante hacia atrás sobre la llanura dilatada e hinchada donde habían desaparecido sus compañeros de caza. "Están buscando a los otros sabuesos" dijo Fionn.

 

-¡Y sin embargo no dan lengua! -gritó-. 

 

Fue entonces que lo miraron la mirada que él no podía entender y que nunca había visto en una persecución. No la hicieron ni la campanaron sino que añadieron silencio al silencio y rapidez hasta que los gruesos cuerpos grises fueron un fruncido y un movimiento de movimiento.

 

Fionn se maravilló. "No quieren que los otros perros oigan o vengan en esta persecución" murmuró y se preguntó qué podría estar pasando dentro de esas cabezas esbeltas.

 

oisin's mother

-El cervatillo corre bien -continuó su pensamiento-. -¿Qué pasa un Vran mi corazón? ... ¡Después de ella un Heo'lan! ¡Hist y lejos mis amores!

 

-Hay que ir y ahorrar en esa bestia todavía -prosiguió su mente-. "Ella no está estirada al máximo ni estirada puede superar a Bran" pensó con furia.

 

Estaban corriendo a través de un valle liso en un vuelo firme hermoso y rápido cuando de repente el cervatillo se detuvo y se acostó en la hierba y estaba con la calma de un animal que no tiene miedo y el ocio de uno que no es presionado.

 

"Aquí hay un cambio" dijo Fionn mirando con asombro.

 

-No tiene ganas -dijo-. -¿Para qué está acostada? Pero Bran y Sceo'lan no se detuvieron; añadieron otro centímetro a sus cuerpos largos y estirados y subieron al cervatillo.

 

-Es un asesinato fácil -dijo Fionn con pesar-. -La tienen -gritó-.

 

Pero de nuevo estaba asombrado porque los perros no mataron. Saltaban y jugaban alrededor del cervatillo lamiéndose la cara y frotándose las narices deleitadas contra su cuello.

 

Entonces surgió Fionn. Su larga lanza estaba bajada en el puño al empuje y su cuchillo afilado estaba en su vaina pero no los usó porque el cervatillo y los dos perros comenzaron a jugar alrededor de él y el cervatillo era tan cariñoso hacia él como los perros eran; de modo que cuando una nariz de terciopelo se empujó en su palma era como el hocico de un cervatillo como el de un perro.

 

En esa alegre compañía llegó a la amplia Allen de Leinster donde la gente se sorprendió al ver a los perros de caza y el cervatillo y el Jefe y ninguno de los cazadores que habían salido con ellos.

 

Cuando los otros llegaron a casa el Jefe informó de su persecución y se acordó que no debía matar a un cervatillo semejante sino que debía ser mantenido y bien tratado y que debía ser el animal doméstico de los Fianna. Pero algunos de los que recordaban la filiación de Brah pensaron que como Bran misma había venido del Shi este cervatillo también podría haber salido del Shi.

 

Aquella noche cuando se estaba preparando para descansar la puerta de la habitación de Fionn se abrió suavemente y una joven entró en la habitación. El capitán la miró como bien podía porque nunca había visto ni imaginado ver a una mujer tan bella como ésta. De hecho no era una mujer sino una muchacha joven y su porte era tan suavemente noble su mirada tan modestamente alta que el campeón apenas se atrevía a mirarla aunque no podía apartar la mirada de ninguna manera.

 

Mientras se encontraba en la puerta sonriendo y tímida como una flor bellamente tímida como un cervatillo el jefe se comunicaba con su corazón.

 

"Ella es la mujer del cielo del amanecer" dijo. "Ella es la luz en la espuma es blanca y olorosa como una flor de manzana huele a especias y miel es mi amada más allá de las mujeres del mundo nunca se me quitará".

 

Y ese pensamiento era deleite y angustia para él: el deleite debido a la perspectiva tan dulce la angustia porque aún no se había realizado y podría no serlo.

 

Mientras los perros le habían mirado en la persecución con una mirada que él no entendía ella lo miró y a su parecer hubo una pregunta que lo desconcertó y una declaración que no pudo seguir.

 

Él le habló entonces dominando su corazón para hacerlo.

 

-Parece que no te conozco -dijo-.

 

-No me conoces en absoluto -replicó ella-.

 

-Es lo más maravilloso -continuó con suavidad- porque debo conocer a todas las personas que están aquí.

 

-Permigo su protección capitán real.

 

"Yo le doy eso a todos" respondió. -¿Con quién quieres protección?

 

"Estoy en el terror del miedo Doirche."

 

-¿El Hombre Oscuro del Shi?

 

-Es mi enemigo -dijo-.

 

"Ahora es mío" dijo Fionn. "Cuentame tu historia."

 

"Mi nombre es Saeve y yo soy una mujer de Faery" comenzó. "En los shi muchos hombres me dieron su amor pero no le di mi amor a ningún hombre de mi país".

 

-Eso no era razonable -replicó el otro con un corazón alegre-.

 

-Estaba contenta -replicó ella- y lo que no queremos no nos falte pero si mi amor se fue a cualquier parte fue a un mortal un hombre de los hombres de Irlanda.

 

-¡Por mi mano! -exclamó Fionn en angustia mortal- ¡me maravillo de quién puede ser ese hombre!

 

-Se lo conoce -murmuró-. "Viví así en la paz de Faery escuchando a menudo de mi campeón mortal porque el rumor de sus grandes hechos había pasado por los Shi ' hasta que llegó un día en que el Mago Negro de los Hombres de Dios me miró y después de ese día en cualquier dirección que miré vi su ojo.

 

Ella se detuvo en eso y el terror que estaba en su corazón estaba en su cara. -Está en todas partes -susurró. "Él está en los arbustos y en la colina me miró desde el agua y me miró desde el cielo. Su voz manda desde los espacios y exige secretamente en el corazón. aquí o allá está en todos los lugares en todo momento no puedo escapar de él -dijo- y me temo » y entonces lloró sin hacer ruido y miró fijamente a Fionn.

 

-Es mi enemigo -gruñó Fion-. -Lo nombro como mi enemigo.

 

-Me protegerás -le imploró ella-.

 

-Dónde estoy no vaya -dijo Fionn-. "Yo también tengo conocimiento soy Fionn el hijo de Uail ​​el hijo de Baiscne un hombre entre los hombres y un dios donde están los dioses".

 

-Me lo pidió en matrimonio -continuó- pero mi mente estaba llena de mi querido héroe y me negué al Hombre Oscuro.

 

-Eso era tu derecho y juro por mi mano que si el hombre que deseas está vivo y soltero se casará contigo o me responderá por la negativa.

 

-No está casado -dijo Saeve- y tú tienes poco control sobre él. El Jefe frunció el ceño pensativo. "Excepto el Alto Rey y los reyes tengo autoridad en esta tierra".

 

-¿Qué hombre tiene autoridad sobre sí mismo? dijo Saeve.

 

-¿Quieres decir que soy el hombre que buscas? dijo Fionn.

 

"Es a ti mismo que le di mi amor" respondió. "Esta es una buena noticia" gritó Fionn alegremente "por el momento en que entró por la puerta la amé y deseé y la idea de que deseabas a otro hombre entró en mi corazón como una espada". De hecho Fionn amaba a Saeve ya que no había amado a una mujer antes y nunca volvería a amarla. La amaba como nunca antes había amado. No podía soportar estar lejos de ella. Cuando la vio no veía el mundo y cuando veía el mundo sin ella era como si no viera nada o como si mirara una perspectiva que era sombría y deprimente. El sonido de un ciervo había sido música para Fionn pero cuando Saeve habló lo suficiente para él. Le había encantado oír al cuco llamando en la primavera del árbol más alto del seto o el alegre silbido del mirlo en un arbusto de otoño o el delgado y dulce encanto que llega a la mente cuando una alondra se emociona fuera de la vista en el aire y los campos silenciados escuchan la canción. Pero la voz de su mujer era más dulce para Fionn que el canto de una alondra. Ella lo llenó de asombro y conjetura. Había magia en las puntas de sus dedos. Su delgada palma lo arrebató. Su delgado pie le hacía palpitar el corazón; y la forma en que su cabeza se movía le llegó una nueva forma de belleza a su rostro. Su delgada palma lo arrebató. Su delgado pie le hacía palpitar el corazón; y la forma en que su cabeza se movía le llegó una nueva forma de belleza a su rostro. Su delgada palma lo arrebató. Su delgado pie le hacía palpitar el corazón; y la forma en que su cabeza se movía le llegó una nueva forma de belleza a su rostro.

 

"Ella es siempre nueva" dijo Fionn. -Siempre es mejor que cualquier otra mujer siempre es mejor que ella.

 

No asistió más al Fianna. Dejó de cazar. No escuchaba los cantos de los poetas ni los curiosos refranes de los magos porque todos ellos estaban en su esposa y algo que estaba más allá de éstos estaba en ella también.

 

"Ella es este mundo y el siguiente es la terminación" dijo Fionn. 

Capítulo III

Sucedió que los hombres de Lochlann vinieron en una expedición contra Irlanda. Una monstruosa flota rodeó los riscos de Ben Edair y los daneses aterrizaron allí para preparar un ataque que les haría dueños del país. Fionn y el Fianna-Finn marcharon contra ellos. No le gustaban los hombres de Lochlann en ningún momento pero esta vez se movió contra ellos con ira porque no sólo estaban atacando a Irlanda sino que se habían interpuesto entre él y el más profundo gozo que su vida había conocido.

 

Fue una pelea dura pero corta. Los Lochlannachs fueron llevados de regreso a sus barcos y en una semana los únicos daneses que quedaban en Irlanda eran los que habían sido enterrados allí.

 

Concluido dejó al victorioso Fianna y regresó rápidamente a la llanura de Allen pues no podía soportar ser un día innecesario separado de Saeve.

 

-¡No nos vas a dejar! -exclamó Goll Mac Morna.

 

-Debo irme -respondió Fionn-.

 

-No dejarás la fiesta de la victoria -le reprochó Conan-.

 

-Quédate con nosotros jefe -le pidió Caelte-.

 

-¿Qué es una fiesta sin Fionn? se quejaron.

 

Pero no se quedaría.

 

-Por mi mano -exclamó- debo irme me buscará desde la ventana.

 

-Eso sucederá de hecho -admitió Goll-.

 

-Eso sucederá -exclamó Fionn-. Y cuando me vea lejos en el llano recorrerá la gran puerta para encontrarme.

 

-La extraña esposa no se atrevería a correr -dijo Cona'n-.

 

-Le tendré de nuevo la mano -le confió Fionn a la oreja de Caelte-.

 

-Lo harás sin duda.

 

-Le miraré a la cara -insistió su señor-. Pero vio que ni siquiera el amado Caelte entendía el significado de aquello y sabía tristemente y con todo orgullo que lo que quería decir no podía ser explicado por nadie y no podía ser comprendido por nadie.

 

-Estás enamorado querido corazón -dijo Caelte-.

 

-En el amor lo es -replicó Cona'n. "Un cordial para las mujeres una enfermedad para los hombres un estado de miseria."

 

-Muchacha de verdad -murmuró el jefe-. "El amor nos hace pobres No tenemos ojos suficientes para ver todo lo que hay que ver ni manos suficientes para agarrar el décimo de todo lo que queremos." Cuando la miro a los ojos me atormento porque no le miro los labios y cuando veo sus labios mi alma grita: "Mira sus ojos mira sus ojos".

 

"Así es como sucede" dijo Goll recordando.

 

-De esa manera y de ninguna otra -convino Caelte-.

 

Y los campeones miraron hacia atrás en el tiempo en estos labios y ésos y sabían que su jefe iría.

 

Cuando Fionn apareció a la vista de la gran manada su sangre y sus pies se aceleraron y de vez en cuando agitaba una lanza en el aire.

 

"Ella no me ve todavía" pensó tristemente.

 

-Aún no me puede ver -le corrigió reprochándose-.

 

Pero su mente estaba preocupada porque él pensaba también o sintió sin pensar que si se hubieran cambiado las posiciones la habría visto dos veces más lejos.

 

"Ella piensa que he sido incapaz de salir de la batalla o que fui forzado a permanecer para la fiesta."

 

Y sin pensarlo pensó que si se hubieran cambiado las posiciones habría sabido que nada podía retener el que estaba ausente.

 

"Las mujeres" dijo "se avergüenzan no les gusta parecer ansiosas cuando otras personas las están observando".

 

Pero sabía que no habría sabido si otros lo estaban observando y que no se habría preocupado si lo hubiera sabido. Y sabía que su Saeve no lo habría visto y no le habría importado ningún ojo que el suyo.

 

Agarró su lanza en esa reflexión y corrió como él no había corrido en su vida de modo que era un hombre jadeante y desaliñado que corrió pesadamente a través de las puertas del gran Dun.

 

Dentro del Dun había desorden. Los sirvientes gritaban unos a otros y las mujeres corrían sin rumbo retorciéndose las manos y gritando; y cuando vieron al Campeón los más cercanos a él huyeron y hubo un esfuerzo general por parte de cada persona de estar detrás de cada persona. Pero Fionn llamó la atención de su mayordomo Gariv Crona'n el Rough Buzzer y lo sostuvo.

 

-Ven aquí -dijo-.

 

Y el Buzzer Áspero se acercó a él sin un solo zumbido en su cuerpo.

 

"¿Dónde está la Flor de Allen?" -preguntó su maestro.

 

-No lo sé señor -dijo el aterrorizado criado-.

 

"¡Tu no sabes!" dijo Fionn. Dile lo que sabes.

 

Y el hombre le contó esta historia.

"Cuando estuviste ausente por un día los guardias se sorprendieron estaban mirando desde las alturas del Dun y la Flor de Allen estaba con ellos. Ella porque ella tenía un ojo de búsqueda dijo que el maestro del Fianna se acercaba por las crestas al Dun y ella salió corriendo de la fortaleza para encontrarte contigo.

 

-No fui yo -dijo Fionn-.

 

-Tenía tu forma - respondió Gariv Cronan. Tenía tu armadura y tu rostro y los perros Bran y Sceo'lan estaban con él.

 

"Estaban conmigo" dijo Fionn.

 

-Parecían estar con él -dijo el criado humildemente-.

 

-Díganos esta historia -exclamó Fionn-.

 

"Estábamos desconfiados" continuó el sirviente. "Nunca habíamos sabido que Fionn volviera de un combate antes de que se hubiera peleado y sabíamos que no podías haber llegado a Ben Edar o encontrado a los Lochlannachs así que instamos a nuestra señora a dejarnos salir a conocerte en el Dun ".

 

-Era un buen impulso -admitió Fionn-.

 

-No se lo aconsejaría -gimió el sirviente-. "Ella nos gritó 'Déjame ir a conocer a mi amor'."

 

"¡Ay!" dijo Fionn.

 

"Ella gritó en nosotros 'Déjame ir a encontrar a mi marido el padre del niño que no ha nacido.'"

 

"¡Ay!" gruñó profundamente herido Fionn. "Ella corrió hacia tu apariencia que tenía tus brazos estirados hacia ella."

 

Aquel sabio Fionn puso su mano ante sus ojos viendo todo lo que pasó.

 

-Dígale cuál es su cuento -dijo-.

 

Corrió hacia esos brazos y cuando llegó a ellos la figura le alzó la mano la tocó con una barra de avellana y mientras miramos desapareció y donde había estado había un cervatillo de pie y tiritando. se volvió y se dirigió hacia la puerta del Dun pero los perros que fueron volaron tras ella.

 

oisin's mother

Fionn lo miró como a un hombre perdido.

 

-La cogieron por la garganta ... -susurró el tembloroso criado.

 

-¡Ah! -exclamó Fionn con voz terrible-.

 

"Y la arrastraron de regreso a la figura que parecía ser Fionn. Tres veces ella se separó y vino a nosotros y tres veces los perros la tomaron por la garganta y la arrastraron de regreso".

 

-¡Estás de pie para mirar! el jefe gruñó.

 

-No señor corrimos pero ella desapareció cuando llegamos a ella los grandes perros desaparecieron y ese ser que parecía ser Fionn desapareció con ellos. Nos quedamos en la áspera hierba mirando a nuestro alrededor y el uno al otro y escuchando el gemido del viento y el terror de nuestros corazones ".

 

-Perdónenos querido maestro -dijo el sirviente-. Pero el gran capitán no le respondió. Se paraba como si estuviera mudo y ciego y de vez en cuando le golpeaba terriblemente el pecho con el puño cerrado como si quisiera matar dentro de él lo que debía estar muerto y no poder morir. Fue tan golpeando su pecho a su habitación interior en el Dun y no se volvió a ver por el resto de ese día ni hasta que el sol se levantó sobre Moy Life por la mañana.

 

Durante muchos años después de ese tiempo cuando no estaba luchando contra los enemigos de Irlanda Fionn estaba buscando y cazando a lo largo y ancho del país con la esperanza de que pudiera otra vez probar a su encantadora dama de los Shi '. Durante todo ese tiempo él dormía en la miseria cada noche y él se levantó cada día al dolor. Cada vez que cazaba sólo traía a los sabuesos en los que confiaba Bran y Sceo'lan Lomaire Brod y Lomlu; pues si se perseguía a un cervatillo cada uno de estos cinco grandes perros sabría si era un cervatillo a ser asesinado o uno protegido y por lo tanto había un pequeño peligro para Saeve y una pequeña esperanza de encontrarla.

 

Una vez cuando habían pasado siete años en busca infructuosa Fionn y los principales nobles del Fianna cazaban a Ben Gulbain. Todos los perros de la Fianna estaban fuera porque Fionn había renunciado a la esperanza de encontrarse con la Flor de Allen. A medida que la caza se extendía por los lados de la colina surgió un gran clamor de perros de un lugar estrecho en lo alto de la ladera y sobre todo ese alboroto llegó el salvaje ladrido de los propios perros de Fionn.

 

"¿Para qué es esto?" -dijo Fionn y con sus compañeros presionó hasta el lugar de donde venía el ruido.

 

"Están peleando contra todos los perros de la Fianna" gritó un campeón.

 

Y lo fueron. Los cinco perros sabios estaban en un círculo y estaban dando batalla a cientos de perros a la vez. Ellos eran erizados y terribles y cada mordisco de esas grandes y afiladas mandíbulas era lamentación de la bestia que la recibía. Tampoco lucharon en silencio como era su costumbre y entrenamiento pero entre cada ataque se alzaban las grandes cabezas y clamaban en voz alta con lúgubre urgencia por su amo.

 

"Me están llamando" rugió.

 

Y con eso corrió como lo había hecho sólo una vez antes de correr y los hombres que estaban cerca de él corrieron como si no hubieran huido para salvar sus vidas. Llegaron al estrecho sitio en la ladera de la montaña y vieron a los cinco grandes perros en un círculo manteniéndose alejados de los otros perros y en medio del anillo había un niño. Tenía el pelo largo y hermoso y estaba desnudo. No estaba intimidado por el terrible combate y el clamor de los sabuesos. No miró a los sabuesos pero miró como un joven príncipe a Fionn y los campeones mientras se precipitaban hacia él esparciendo la manada con las colillas de sus lanzas. Cuando terminó la pelea Bran y Sceo'lan corrieron llorando al niño y se lamieron las manos.

 

"No le hacen eso a nadie" dijo un espectador. -¿Qué nuevo amo han encontrado?

 

Fionn se inclinó hacia el muchacho. -Dígame mi pequeño príncipe y pulso ¿cuál es su nombre y cómo ha entrado en medio de una caza y por qué está desnudo?

 

Pero el muchacho no entendía el lenguaje de los hombres de Irlanda. Puso su mano en la de Fionn y el jefe sintió como si esa pequeña mano hubiera sido puesta en su corazón. Levantó al muchacho a su gran hombro.

 

"Hemos cogido algo en esta cacería" dijo a Caelte Mac Rongn. -Tenemos que traer este tesoro a casa tú serás una de las Fianna-Finn querida -llamó hacia arriba-.

 

El muchacho lo miró y en la noble confianza y sin temor de ese aspecto el corazón de Fionn se desvaneció.

 

"¡Mi pequeño cervatillo!" él dijo.

 

Y recordó a ese otro cervatillo. Colocó al niño entre sus rodillas y lo miró con seriedad y largo rato.

 

-Sin duda tiene la misma mirada -le dijo a su corazón despierto-; "ese es el ojo mismo de Saeve".

 

El dolor se desbordó de su corazón como de un golpe y la alegría se espumó en él en una gran marea. Marchó de nuevo cantando al campamento y los hombres volvieron a ver al alegre Jefe que casi habían olvidado.

 

Así como en un momento no podía separarse de Saeve así que ahora no podía separarse de este muchacho. Tenía mil nombres para él cada uno más tierno que el anterior: "Mi Fawn Mi Pulso Mi Pequeño Tesoro Secreto" o él lo llamaría "Mi Música Mi Rama Floreciente Mi Tienda en el Corazón Mi Alma . " Y los perros eran tan salvajes para el chico como Fionn. Podía sentarse con seguridad entre una manada que habría desgarrado a cualquier hombre y la razón era que Bran y Sceo'lan con sus tres cachorros lo seguían como sombras. Cuando estaba con la manada estos cinco estaban con él y lamentablemente era el ojo que se volvían sobre sus camaradas cuando éstos empujaban demasiado de cerca o no eran adecuadamente humildes. Ellos golpearon el pack de forma individual y colectiva hasta que cada perro en Fionn '

 

En poco tiempo los cinco sabios perros podrían haber dado su custodia tan completo fue el reconocimiento de su joven señor. Pero no cedieron porque no era el amor que daban al muchacho sino adoración.

 

Fionn incluso pudo haber estado avergonzado por su asistencia demasiado cercana. Si hubiera podido hacerlo habría hablado con dureza a sus perros pero no pudo; era impensable que lo hiciera; y el muchacho le hubiera hablado con dureza si se hubiera atrevido a hacerlo. Para esto era el orden del afecto de Fionn: primero estaba el niño; luego Bran y Sceo'lan con sus tres cachorros; luego Caelte Mac Rona'n y de él a través de los campeones. Amaba a todos pero era a lo largo de esa precedencia que corría su afecto. La espina que entró en el pie de Bran se encontró con la de Fionn. El mundo lo sabía y no había un campeón pero admitió tristemente que había razón para su amor.

 

Poco a poco el muchacho llegó a comprender su discurso ya hablarlo él mismo y por fin pudo contar su historia a Fionn.

 

Había muchos espacios en blanco en el cuento porque un niño pequeño no recuerda muy bien. Los hechos envejecen en un día y son enterrados en una noche. Nuevos recuerdos se acumulan en los antiguos y uno debe aprender a olvidar así como a recordar. Toda una nueva vida había llegado a este muchacho una vida que era instantánea y memorable de modo que sus recuerdos presentes se mezclaron y oscurecieron el pasado y no podía estar muy seguro de si lo que había contado había ocurrido en este mundo o en el mundo que había dejado.

 

"Yo vivía en un lugar amplio y hermoso había colinas y valles allí y bosques y arroyos pero en cualquier dirección que iba yo venía siempre a un acantilado tan alto que parecía inclinarse contra el cielo y tan derecho que incluso una cabra no habría imaginado para subirlo. "

 

-No conozco ningún lugar así -musitó Fionn-.

 

-No hay tal lugar en Irlanda -dijo Caelte- pero en el Shi hay tal lugar.

 

-En verdad -dijo Fionn-.

 

"Solía ​​comer frutas y raíces en el verano" continuó el muchacho "pero en el invierno la comida se me dejó en una cueva".

 

-¿No había nadie contigo? -preguntó Fionn.

 

"Nadie sino un ciervo que me amaba y que yo amaba."

 

-¡Ah! -exclamó Fionn en angustia- cuéntame tu cuento hijo mío.

 

"Un hombre severo y oscuro vino a menudo después de nosotros y él solía hablar con el ciervo. A veces hablaba suavemente y suavemente y coaxingly pero a veces otra vez él gritaba ruidosamente y en una voz áspera enojada Pero cualquier manera él habló el el ciervo se alejaba de él con temor y siempre la abandonaba furiosamente.

 

-Es el Mago Oscuro de los Hombres de Dios -exclamó Fionn con desesperación-.

 

-En efecto mi alma -dijo Caelte-.

 

-La última vez que vi al ciervo -continuó el niño- el hombre oscuro hablaba con él habló largo rato habló suavemente y con enojo con suavidad y con enojo de modo que pensé que nunca dejaría de hablar pero al final la golpeó con una vara de color avellana de modo que ella fue obligada a seguirlo cuando se fue. Ella me miraba todo el tiempo y ella lloraba tan amargamente que alguien la compadeciera. para seguirla también pero no pude moverme y lloré después de ella también con rabia y dolor hasta que no pude verla más y no la oí más luego caí sobre la hierba mis sentidos se alejaron de mí y cuando me desperté estaba en la colina en medio de los perros donde me encontraste.

 

Ese era el chico que los Fianna llamaban Oisi'n o el Pequeño Fawn. Él creció para ser un gran luchador después y él era el fabricante principal de poemas en el mundo. Pero aún no había terminado con los Shi. Iba a regresar a Faery cuando llegara el momento y de allí volver a contar estas historias porque fue por él que se contaron estas historias.

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3 comentarios
yaricfs

calidad

nelsonrodb

interesante articulo

leonardo46

que interesante articulo muy bueno excelente información, gracias por subirlo este posts , esta muy bien elaborado

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