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belenpedra
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EL NACIMIENTO DE BRAN 

EL NACIMIENTO DE BRAN 

 

 

Hay gente a la que no les gustan los perros por lo general son mujeres pero en esta historia hay un hombre que no le gustaban los perros. De hecho los odiaba. Cuando vio a uno se ponía negro en la cara y arrojaba piedras hasta que se perdía de vista. Pero el Poder que protege a todas las criaturas había puesto un entrecejo en el ojo de este hombre de modo que siempre se tiraba torcido.

 

El nombre de este caballero era Fergus Fionnliath y su fortaleza estaba cerca del puerto de Galway. Cada vez que un perro ladraba saltaba de su asiento y arrojaba todo lo que poseía por la ventana en dirección a la corteza. Daba premios a criados que no les gustaban los perros y cuando oyó que un hombre había ahogado a una camada de crías solía visitar a esa persona y tratar de casarse con su hija.

 

Ahora Fionn el hijo de Uail ​​era el contrario de Fergus Fionnliath en esta materia porque él encantó en perros y él supo todo sobre ellos del ajuste del primer pequeño diente blanco al oscilar del último amarillo largo. Conocía los afectos y las antipatías propias de un perro; el grado de obediencia a la cual los perros pueden ser entrenados sin perder sus cualidades honorables o volverse serviles y sospechosos; conocía las esperanzas que los animaban las aprensiones que hormigueaban en su sangre y todo lo que se le exigía o perdonaba una pata una oreja una nariz un ojo o un diente; y comprendió estas cosas porque amaba a los perros porque sólo por amor entendemos algo.

 

Entre los trescientos perros que poseía Fionn había dos a los que le daba una especial ternura y que eran sus compañeros diarios y nocturnos. Estos dos eran Bran y Sceo'lan pero si una persona lo adivinara durante veinte años no descubriría por qué Fionn amaba a estos dos perros y por qué nunca estaría separado de ellos.

 

el nacimiento del salvado

La madre de Fionn Muirne fue a Allen de Leinster para visitar a su hijo y ella trajo a su joven hermana Tuiren con ella. La madre y la tía del gran capitán fueron bien tratadas entre los Fianna primero porque eran padres de Fionn y segundo porque eran mujeres hermosas y nobles.

 

No hay palabras que describan lo deliciosa que era Muirne: tomó la rama; y en cuanto a Tuiren un hombre no podía mirarla sin enfadarse ni abatirse. Su rostro estaba fresco como una mañana de primavera; su voz era más alegre que el cuco que llamaba desde la rama más alta del seto; y su forma se balanceaba como una caña y fluía como un río de modo que cada persona pensaba que seguramente fluiría hacia él.

 

Los hombres que tenían sus propias esposas se volvían malhumorados y abatidos porque no podían esperar casarse con ella mientras los solteros de la Fianna se miraban unos a otros con ojos truculentos y inyectados de sangre y entonces miraban a Tuiren tan suavemente que ella pudo haber imaginado que ella estaba siendo transmitido por los ojos suaves de la aurora.

 

Fue a un caballero del Ulster Iollan Eachtach que ella le dio su amor y este jefe declaró sus derechos y cualidades y la pidió en matrimonio.

 

Ahora bien a Fionn no le disgustaba el hombre de Ulster pero o bien no los conocía bien o bien los conocía demasiado bien porque hacía una curiosa estipulación antes de consentir en el matrimonio. Iollan obligó a devolver a la señora si había ocasión de pensarla infeliz e Iollan aceptó hacerlo. Las garantías de este trato fueron Caelte mac Ronan Goll mac Morna y Lugaidh. Lugaidh mismo le dio a la novia pero no fue una ceremonia agradable para él porque también estaba enamorado de la dama y ​​él habría preferido mantenerla a darla lejos. Cuando se hubo marchado hizo un poema sobre ella empezando:

 

"No hay más luz en el cielo ..."

Y cientos de personas tristes aprendieron el poema de memoria. 

 

Cuando Iollan y Tuiren se casaron fueron al Ulster y vivieron muy felices. Pero la ley de la vida es cambio; nada continúa de la misma manera durante cualquier período de tiempo; la felicidad debe convertirse en infelicidad y será reemplazada de nuevo por la alegría que había desplazado. El pasado también debe ser contado con; rara vez está tan lejos como podríamos desear: es más a menudo en el frente bloqueando el camino y los viajes futuros sobre él justo cuando pensamos que el camino es claro y alegría nuestra.

 

Iollan tenía un pasado. No se avergonzaba de ello; simplemente pensó que estaba terminado aunque en verdad sólo estaba comenzando porque es ese perpetuo comienzo del pasado al que llamamos futuro.

 

Antes de unirse al Fianna había estado enamorado de una dama de los Shi llamada Uct Dealv (Fair Breast) y habían sido amigas durante años. ¡Cuántas veces había visitado a su amada en Faery! Con qué impaciencia y anticipación había ido allí; el silbido del amante que solía dar era conocido por cada persona en ese Shi ' y había sido discutido por más de una de las delicadas y dulces damas de Faery. "Ese es tu silbato mama justo" diría su hermana de los Shi.

 

Y Uct Dealv contestaría: "Sí ese es mi mortal mi amante mi pulso y mi único tesoro".

 

Dejaba a un lado su hilado o su bordado o si estaba horneando un pastel de pan de trigo mezclado con miel dejaba el pastel para hornear y volar a Iollan. Luego se fueron de la mano en el campo que huele a flor de manzana ya miel mirando árboles pesados bailando y brillando nubes. O se quedaron soñando juntos encerrados en un abrazo de brazos y ojos mirando hacia arriba y hacia abajo el uno al otro Iollan mirando hacia abajo en los dulces pozos grises que espiaban y parpadeaban bajo las cejas delgadas y Uct Dealv mirando hacia arriba en grandes negros que pasó soñador y se calentó en interminable alternancia.

 

Entonces Iollan volvería al mundo de los hombres y Uct Dealv volvería a sus ocupaciones en la Tierra de los Ever Young.

 

"¿Que dijo el?" su hermana de los Shi "preguntaría.

 

-Dijo que yo era la Baya de la Montaña la Estrella del Conocimiento y la Flor de la Frambuesa.

 

"Siempre dicen lo mismo" su hermana hizo una mueca.

 

"Pero buscan otras cosas" insistió Uct Dealv. -Son otras cosas -murmuró-. y una interminable conversación se reinició.

 

Entonces durante algún tiempo Iollan no vino a Faery y Uct Dealv se maravilló de eso mientras su hermana hacía cien suposiciones cada una peor que la anterior.

 

"No está muerto o estaría aquí" dijo. -Te ha olvidado querida.

 

Las noticias fueron traídas a Tlr na n-Og del matrimonio de Iollan y Tuiren y cuando Uct Dealv oyó esa noticia su corazón dejó de golpear por un momento y ella cerró los ojos.

 

"¡Ahora!" dijo su hermana de los Shi '. -Eso es cuanto dura el amor de un mortal -añadió con la voz de triste triunfo que es propio de las hermanas-.

 

Pero en Uct Dealv se produjo una furia de celos y desesperación como ninguna persona en el Shi 'había oído hablar y desde ese momento llegó a ser capaz de todas las malas acciones; porque hay dos cosas que no se controlan fácilmente y que son hambre y celos. Ella determinó que la mujer que la había suplantado en los afectos de Iollan debía reírse el día en que lo hizo. Ella reflexionó y pensó en la venganza en su corazón sentada en la soledad reflexiva y amarga recogida hasta que por fin tenía un plan.

 

Comprendía las artes de la magia y el cambio de forma así que cambió su forma en la de la corredora femenina de Fionn la mujer más conocida de Irlanda; entonces partió de Faery y apareció en el mundo. Viajó en dirección a la fortaleza de Iollan.

 

Iollan conocía la apariencia del mensajero de Fionn pero se sorprendió al verla.

 

Ella lo saludó.

 

"Salud y larga vida mi amo".

 

"Salud y buenos días" respondió. -¿Qué te trae aquí querido corazón?

 

Vengo de Fionn.

 

-¿Y su mensaje? dijó el.

 

El capitán real tiene la intención de visitarte.

 

"Será bienvenido" dijo Iollan. "Le daremos una fiesta de Ulster."

 

-El mundo sabe lo que es -dijo el mensajero cortésmente-. -Y ahora -continuó- tengo mensajes para su reina.

 

Tuiren entonces caminó de la casa con el mensajero pero cuando habían ido una distancia corta Utat Dealv dibujó una barra de avellana de debajo de su capa y la golpeó en el hombro de la reina y en el momento en que la figura de Tuiren tembló y tembló y comenzó a giro hacia adentro y hacia abajo y ella cambió en la apariencia de un sabueso.

 

Era triste ver el hermoso y esbelto perro parado tiritando y asombrado y triste por ver los hermosos ojos que miraban con lástima aterrorizados y asombrados. Pero Uct Dealv no se sintió triste. Apretó una cadena alrededor del cuello del perro y se dirigieron hacia el oeste hacia la casa de Fergus Fionnliath que era considerado el hombre más desagradable del mundo para un perro. Era debido a su reputación que Uct Dealv le traía el perro. No quería un buen hogar para este perro: quería la peor casa que podía encontrarse en el mundo y pensaba que Fergus la vengaría de la rabia y celos que sentía hacia Tuiren.

 

Mientras caminaban a lo largo de Utc Dealv se amotinaron amargamente contra el sabueso y sacudieron su cadena. Muchos gritos agudos dieron en aquel viaje muchos lamentos.

 

-¡Ah suplantador! ¡Ah tomador de la novia de otra niña! dijo Uct Dealv ferozmente. "¿Cómo se comportaría tu amante si pudiera verte ahora ? ¿cómo se vería si viera tus orejas puntiagudas tu hocico largo y delgado tus temblorosas piernas flacas y tu larga cola gris?" Él no te amaría ahora mal ¡niña!"

 

-¿Has oído hablar de Fergus Fionnliath -repitió- ¿quién no quiere los perros?

 

Tuiren había oído hablar de él.

 

-A Fergus te traeré -exclamó Uct Deal-. "Te arrojará piedras nunca te han arrojado una piedra ... ¡Ah mala niña ! no sabes cómo suena una piedra al estrechar la oreja con un zumbido giratorio ni lo desigual y pesado que se siente al golpea contra una pierna flaca ladrón malvado nunca has sido azotado pero ahora serás azotado y oirás el cántico de un látigo que se encoge hacia adelante y muerde hacia adentro y se arrastra hacia atrás. los huesos sigilosamente por la noche y masticarlos contra la hambruna.Usted se quejarse y chillar a la luna y temblar en el frío y usted nunca volverá a tomar el amor de otra niña.

 

Y fue en esos términos y en ese tono que habló a Tuiren mientras avanzaban de modo que el sabueso tembló y se encogió y gimió lamentablemente y en desesperación.

 

el nacimiento del salvado

Llegaron a la fortaleza de Fergus Fionnliath y Uct Dealv exigió la admisión.

 

-Deja al perro fuera -dijo el sirviente-.

 

-No lo haré -dijo el pretendido mensajero-.

 

-Puedes entrar sin el perro o puedes quedarte con el perro -dijo el tosco guardián-.

 

-¡Por mi mano! -gritó Uct Deal- entraré con este perro o tu amo responderá por ello a Fionn.

 

En el nombre de Fionn el criado casi cayó de su posición. Voló para informar a su amo y Fergus mismo vino a la gran puerta de la fortaleza.

 

-Por mi fe -gritó con asombro- es un perro.

 

-¡Es un perro! -gruñó el glum servo.

 

-Vete -le dijo Fergus a Uct Deal- y cuando hayas matado al perro vuelve a mí y te daré un regalo.

 

"Vida y salud mi buen amo de Fionn el hijo de Uail ​​el hijo de Baiscne" le dijo a Fergus.

 

-La vida y la salud vuelven a Fionn -respondió. "Entre en la casa y dé su mensaje pero deje al perro afuera porque no me gustan los perros."

 

-El perro entra -dijo el mensajero-.

 

"¿Como es eso?" -exclamó Fergus enfadado-.

 

-Fionn te envía este perro a cuidar hasta que venga por ella -dijo el mensajero-.

 

-Me pregunto eso -gruñó Fergus- porque Fionn sabe bien que no hay un hombre en el mundo que tenga menos afición por los perros que yo.

 

-Por lo que sea señor he dado el mensaje de Fionn y aquí en mi talón está el perro ... ¿La tomas o la rechazas?

 

-Si pudiera rechazar cualquier cosa a Fionn sería un perro -dijo Fergus- pero no puedo rechazar nada a Fionn así que dame el sabueso.

 

Ut Dealv le puso la cadena en la mano.

 

-¡Ah mal perro! dijo ella.

 

Y luego se alejó satisfecha de su venganza y volvió a su propio pueblo en el Shi. 

Capítulo IV

Al día siguiente Fergus llamó a su sirviente.

 

-¿Ese perro ya dejó de temblar? preguntó.

 

-No lo ha hecho señor -dijo el sirviente-.

 

-Traiga a la bestia aquí -dijo su amo- para quien quiera que esté insatisfecho Fionn debe estar satisfecho.

 

El perro fue traído y lo examinó con un ojo ictérico y amargo.

 

"De hecho tiene escalofríos" dijo.

 

"Los escalofríos que tiene" dijo el sirviente.

 

-¿Cómo cura los escalofríos? -preguntó su maestro porque pensaba que si las piernas del animal caían Fionn no se sentiría satisfecho.

 

-Hay un camino -dijo el siervo dudoso-.

 

-Si hay un camino dímelo -gritó el maestro enojado-.

 

"Si tuvieras que tomar la bestia en tus brazos y abrazarla y besarla los escalofríos se detendrían" dijo el hombre.

 

¿Quieres decir ...? su amo tronó y él estiró su mano para un palo.

 

-Oí eso -dijo el criado con humildad.

 

-Toma a ese perro -ordenó Fergus- y abraza y besa y si encuentro un solo escalofrío en la bestia te romperé la cabeza.

 

El hombre se inclinó hacia el perro pero le cortó un pedazo de la mano y casi se mordió la nariz también.

 

-Ese perro no me quiere -dijo el hombre-.

 

-Yo tampoco -gruñó Fergus-. "Apártate de mi vista."

 

El hombre se fue y Fergus se quedó solo con el sabueso pero la pobre criatura estaba tan aterrorizada que empezó a temblar diez veces peor que antes.

 

"Sus piernas caerán" dijo Fergus. -Fionn me echará la culpa -exclamó desesperado-.

 

Caminó hacia el sabueso.

 

"¡Si me miras la nariz o si pones tanto como el comienzo de un diente en el comienzo de un dedo!" gruñó

 

Cogió al perro pero no se rompió sólo tembló. Lo sostuvo cautelosamente durante unos instantes.

 

-Si tiene que ser abrazado -dijo- lo abrazaré haría más que eso por Fionn.

 

Se dobló y apretó el animal en su pecho y marchó de mal humor arriba y abajo de la habitación. La nariz del perro le recorrió el pecho bajo la barbilla y mientras le daba abrazos obedientes un abrazo a cada cinco pasos el perro le sacaba la lengua y lo lamía tímidamente bajo la barbilla.

 

"Detente" rugió Fergus "pare que para siempre" y se puso muy rojo en la cara y miró con truculencia a lo largo de su nariz. Un suave ojo marrón lo miró y la tímida lengua volvió a tocar su barbilla.

 

-Si tiene que ser besado -dijo Fergus tristemente- la besaré haría más que eso por Fionn -gruñó-.

 

Inclinó la cabeza cerró los ojos y llevó la mandíbula del perro a sus labios. Y entonces el perro le dio pequ y pequeñas eños regazos en sus brazos  cortezas y pequeños latidos de modo que apenas podía abrazarla. Dejó al perro por fin.

 

"No hay un solo escalofrío en ella" dijo.

 

Y eso era cierto.

 

Por todas partes que él caminaba el perro lo seguía dando pequeños prances y pequeños palmaditas contra él y manteniendo sus ojos fijos en los suyos con tal entusiasmo e inteligencia que él se maravilló.

 

-Ese perro me quiere -dijo con asombro-.

 

-Por mi mano -gritó al día siguiente- me gusta ese perro.

 

Al día siguiente él la llamaba "Mi único tesoro mi pequeña rama". Y dentro de una semana no podía soportar que estuviera fuera de su vista por un instante.

 

Estaba atormentado por la idea de que algún malvado pudiera arrojar una piedra al perro por lo que reunió a sus criados y retenedores y se dirigió a ellos.

 

Les dijo que el sabueso era la Reina de las Criaturas el Pulso de su Corazón y la Manzana de su Ojo y les advirtió que la persona que tanto que la miraba de lado o le sacaba un escalofrío responder por el hecho con dolores e indignidades. Recitó una lista de las calamidades que ocurrirían a tal malhechor y estos males comenzaron con el desollamiento y terminaron con el desmembramiento y tenían trozos de tan complicado e ingenioso tormento que la sangre de los hombres que lo escuchaban se enfriaba en sus venas y las mujeres de la casa se desmayaron donde estaban.

 

Con el transcurso del tiempo la noticia llegó a Fionn de que la hermana de su madre no vivía con Iollan. En seguida envió un mensajero llamando al cumplimiento de la promesa que se había dado a los Fianna y exigiendo el inmediato regreso de Tuiren. Iollan estaba en una condición triste cuando esta demanda fue hecha. Adivinó que Uct Dealv tenía una mano en la desaparición de su reina y le suplicó que se le diera tiempo para encontrar a la muchacha perdida. Prometió que si no pudiera descubrirla dentro de un cierto período de tiempo entregaría su cuerpo a las manos de Fionn y seguiría cualquier juicio que Fionn pudiera pronunciar. El gran capitán estuvo de acuerdo.

 

"Dile a la mujer perdedora que tendré a la chica o tendré su cabeza" dijo Fionn.

 

Iollan partió entonces para Faery. Conocía el camino y en muy poco tiempo llegó a la colina donde se encontraba Deal.

 

Era difícil conseguir que Dealt lo conociera pero al final ella accedió y se encontraron bajo las ramas de manzana de Faery.

 

"¡Bien!" dijo Uct Dealv. "¡Ah Romper de Votos y Traidor a Amar" dijo ella.

 

-Le saludo y una bendición -dijo Iollan con humildad-.

 

-Por mi mano -exclamó- no te daré ninguna bendición porque no fue una bendición que me dejaste cuando nos separamos.

 

-Estoy en peligro -dijo Iollan.

 

-¿Qué es eso para mí? -le respondió con ferocidad-.

 

-Fionn puede reclamar mi cabeza -murmuró-.

 

"Que le diga lo que puede tomar" dijo ella.

 

-No -dijo Iollan con orgullo- él reclamará lo que yo pueda dar.

 

-Dígame su cuento -dijo con frialdad-.

 

Iollan contó entonces su historia y concluyó: "Estoy seguro de que has escondido a la chica".

 

-Si te rescato la cabeza de Fionn -respondió la mujer del Shi- entonces tu cabeza me pertenecerá.

 

-Eso es cierto -dijo Iollan-.

 

"Y si tu cabeza es mía el cuerpo que va debajo de ella es mío. ¿Estás de acuerdo con eso?"

 

-Yo sí -dijo Iollan.

 

-Dame tu promesa -dijo Uct Deal- de que si te salve de este peligro me mantendrás como tu amada hasta el final de la vida y del tiempo.

 

-Yo le doy esa promesa -dijo Iollan-.

 

el nacimiento del salvado

Utat Dealv fue entonces a la casa de Fergus Fionnliath y ella rompió el encantamiento que estaba en el perro de modo que la forma de Tuiren volvió a ella; pero en el asunto de dos pequeños cachorros a los que el perro había dado a luz el encantamiento no podía romperse por lo que tenían que permanecer como estaban. Estos dos cachorros eran Bran y Sceo'lan. Fueron enviados a Fionn y los amó para siempre porque eran leales y cariñosos como sólo los perros pueden ser y eran tan inteligentes como seres humanos. Además eran primos propios de Fionn.

 

Tuiren fue entonces preguntado en matrimonio por Lugaidh quien la había amado tanto tiempo. Tenía que demostrarle que no era la novia de otra mujer y cuando demostró que estaban casados y vivieron felices para siempre que es la manera adecuada de vivir. Escribió un poema que comienza:

 

"Encantador el día. Querido es el ojo de la madrugada ..."

Y mil felices lo aprendieron después de él.

 

Pero en cuanto a Fergus Fionnliath se fue a su cama y ​​se quedó allí por un año y un día sufriendo de un afecto mordaz y él habría muerto en la cama sólo que Fionn le envió un cachorro especial y en una semana que los jóvenes perro se convirtió en la Estrella de la Fortuna y el pulso mismo de su Corazón de modo que se recuperó de nuevo y también vivió feliz para siempre.

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3 comentarios
yaricfs

bien

nelsonrodb

interesante articulo

leonardo46

que interesante articulo muy bueno excelente información, gracias por subirlo este posts , esta muy bien elaborado

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