@PonlotuCom
¡Comienza a ganar dinero!

¿Todavía no estás resgistrado?

Registrarse
¡Comienza a ganar dinero!

¿Ya estás resgistrado?

Ingresa

REGISTRARSE

Usuario en uso
Email invalido
Minimo 6 caracteres
No coinciden
ARTICULO ORIGINAL
nathysalas
Ciencia y Educación

EL CAMPESINO Y EL OBRERO

EL CAMPESINO Y EL OBRERO

El prefacio: Un cuento de la Novena Dinastía que por el número de ejemplares existentes parece haber sido muy popular relata cómo un campesino consiguió justicia después de haber sido robado. La justicia no era muy fácil de obtener en Egipto en aquellos tiempos pues parecía ser necesario que un campesino atrajera la atención del juez por algún medio especial si se quería oír su caso. La historia dice así:

 

En el país de la sal habitaba un sekhti (campesino) con su familia. Se ganaba la vida comerciando con Henenseten en sal natrón juncos y otros productos de su país y mientras viajaba allí debía pasar por las tierras de la casa de Fefa. Allí habitaba el canal un hombre llamado Tehuti-nekht hijo de Asri un siervo del alto intendente Meruitensa. Tehuti-nekht había invadido hasta entonces el camino porque caminos y senderos no estaban protegidos por la ley en Egipto como en otros países que sólo quedaba una franja estrecha con el canal por un lado y un campo de maíz por el otro. Cuando Tehuti-nekht vio al sekhti acercándose con sus asnos cargados su malvado corazón codiciaba las bestias y los bienes que llevaban

 

Éste era el plan que concebía. "Tomaré" dijo "un chal y lo extenderé por el camino." Si el sekhti conduce sus asnos sobre él y no hay otra manera entonces fácilmente escogeré una pelea con él. “No había pensado en el proyecto más de lo que se llevó a cabo en efecto. Un sirviente a petición de Tehuti-nekht trajo un chal y lo extendió por el camino de modo que un extremo estaba en el agua y el otro entre el maíz.

 

Cuando el sekhti se acercó se llevó los culos por encima del chal. No tenía alternativa.

 

"¡Sostener!" -exclamó Tehuti-nekht con una cólera bien simulada- ¡seguramente no piensas conducir tus bestias sobre mi ropa!

 

-Yo trataré de evitarlos -respondió el campesino bondadoso y él hizo que el resto de sus asnos pasara más arriba entre el maíz.

 

-¿Usted entonces conduce sus asnos a través de mi maíz? -dijo Tehuti-nekht más furioso que nunca.

 

"No hay otro camino" dijo el campesino acosado. "Has bloqueado el camino con tu chal y debo dejar el camino."

 

Mientras los dos discutieron sobre el asunto uno de los asnos se ayudó a sí mismo a una bocanada de maíz con lo cual las quejas de Tehuti-nekht estallaron de nuevo.

 

"¡Mirad!" -gritó- tu asno está comiendo mi maíz yo te tomaré el culo y él pagará por el robo.

 

"¿Me robarán gritaron los sekhti" en las tierras del Señor Stewart Meruitensa que tratan tan mal a los ladrones? He aquí yo iré a él. Él no sufrirá este delito tuyo.

 

Pobre como eres ¿quién se ocupará de tus aflicciones?

"¿Crees que oirá tu queja?" -preguntó Tehuti-nekht con desdén. "Pobre como eres ¿quién se ocupará de tus aflicciones?" Lo yo soy el Señor Regente Meruitense " y diciendo que golpeó fuertemente al sekhti robó todos sus asnos y los llevó a pastos.

 

En vano el sekhti lloró e imploró que restaurara su propiedad. Tehuti-nekht le ordenó que se callara amenazándolo con enviarlo al Demonio del Silencio si continuaba quejándose. Sin embargo el sekhti le solicitó un día entero. Por fin al ver que estaba perdiendo el aliento el campesino se dirigió a Henennisut para sentar su caso ante el señor intendente Meruitensa. A su llegada encontró a éste preparándose para embarcarse en su barco que debía llevarlo al salón de juicio. El sekhti se inclinó al suelo y le dijo al Señor Stewart que tenía un agravio para ponerse delante de él rogándole que enviara a uno de sus seguidores a escuchar el relato. El Señor Regente concedió la petición del suplicante y le envió uno de entre su tren. Para el mensajero el sekhti reveló todo lo que le había sucedido en su viaje la manera en que Tehuti-nekht había cerrado el camino para obligarlo a invadir el maíz y la crueldad con que lo había golpeado y robado su propiedad. A su debido tiempo estos asuntos fueron comunicados al señor mayordomo quien presentó el caso ante los nobles que estaban con él en el tribunal.

 

"Que este sekhti traiga un testigo" dijeron "y si establece su caso puede ser necesario vencer a Tehuti-nekht o tal vez se le hará pagar un poco por la sal y el natrón que ha robado".

 

El señor mayordomo no dijo nada y el sekhti mismo vino a él y lo saludó como el mayor de los grandes el padre del huérfano el marido de la viuda el guía de los necesitados etc.

 

Muy elocuente fue el sekhti y en su florido discurso combinó hábilmente el elogio con su petición de justicia de modo que el señor mayordomo se interesó y se halagó a pesar de sí mismo.

 

Y en aquel tiempo se sentó sobre el trono de Egipto el rey Nebkanra ya él vino el señor intendente Meruitensa diciendo:

 

"He aquí mi señor he sido buscado por un sekhti cuyos bienes fueron robados el más elocuente de los mortales es Él. ¿Qué le haría mi señor a él?

 

"No respondáis sus discursos dijo el rey" pero poned sus palabras por escrito y tráiganlas. Mirad que a él ya su mujer y sus hijos se les suministra carne y bebida pero no le digan quién la provee”.

 

El señor mayordomo hizo lo que el rey le había ordenado. Daba al campesino una ración diaria de pan y cerveza y a su esposa suficiente maíz para alimentarse a sí misma ya sus hijos. Pero el sekhti no sabía de dónde procedían las provisiones.

 

Por segunda vez el campesino buscó la sala de juicio y envió su queja al señor mayordomo; y sin embargo una tercera vez él vino y el señor Stewart ordenó que fuera golpeado con duelas para ver si él desistiría. Pero no el sekhti llegó un cuarto un quinto una sexta vez esforzándose con agradables discursos para abrir el oído del juez. Meruitesa no le escuchó en absoluto pero el sekhti no se desesperó sino que volvió a la novena vez. Y en la novena vez el Señor Regente envió dos de sus seguidores al sekhti y el campesino tembló en extremo porque temía que iba a ser golpeado una vez más por su importunidad. El mensaje sin embargo fue tranquilizador. Meruitensa declaró que se había alegrado mucho por la " y vería que obtuvo satisfacción. Entonces hizo que las peticiones del sekhti fueran escritas en papiros limpios y enviadas al rey según el monarca había ordenado. Nebkanra también estaba muy contento con los discursos pero el juicio que dejó completamente en manos del Lord Stewart.

 

Por lo tanto Meruitense privó a Tehuti-nekht de todos sus oficios y de sus bienes y los entregó a los sekhti que desde entonces residían en el palacio del rey con toda su familia. Y el sekhti se convirtió en el principal supervisor de Nebkanra y fue muy querido por él. 

Puntos otorgados!
4 comentarios
nelsonrodb

curioso relato

leonardo46

que interesante articulo muy bueno excelente información, gracias por subirlo este posts , esta muy bien elaborado

mascen

Me ha encantado tu cuento. Un cordial saludo.

midineroga

esta chido

¿Quieres comentar este articulo? Pues logueate o registrate.

Su transacción se ha realizado con éxito.

DENUNCIAR POST