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marilynmon
Paranormal

leyenda de brujas

leyenda de brujas

Historia de Brujas Reales

Un día salió tarde de su casa. Sentía un dolor de cabeza tan penetrante y agudo que no la dejaba levantarse de la cama. Sin embargo su necesidad era mayor. Recurriendo a sus últimas fuerzas se dirigió al tiradero y comenzó a remover la basura. Cuando se dio cuenta el cielo se había nublado. La lluvia amenazaba con desbordarse de un momento a otro y ella estaba lejos de su hogar. Pensó en tomar un atajo y bordeó el monte con la esperanza de llegar más rápido pues la noche también estaba por venirse encima.

Se internó en el bosque guiada por su instinto pero sus pasos cortos y cansados no le permitían avanzar lo que ella deseaba. Entonces comenzó a llover. Era una lluvia de agosto intensa y fría que la empapó de inmediato. Ella temblaba y estaba a punto de darse por vencida apretujarse debajo de un árbol y esperar… sólo esperar. No sentía ya las piernas. El dolor de las reumas la había entumido por completo. Cerró los ojos y pensó en su madre. Tantos años sin pensar en ella y de pronto se acordaba le pareció extraño pero al mismo tiempo reconfortante; tan reconfortante que sintió calor de terror. Un calor que la hacía sentir cómoda y protegida.

Fue cuando escuchó una voz que la llamaba. En medio de los árboles una joven agitaba la mano y le pedía que se acercara. Ella lo hizo con muchos esfuerzos. Al llegar vio delante una casa muy grande. No entendió por qué no la había visto antes si estaba sólo a unos pasos de donde ella temblaba. La joven la invitó a pasar.

Ella se sorprendió por la amabilidad pero la agradeció de buena gana. Se trataba de una casa muy hermosa de grandes espacios y muebles de madera con cojines anchos y cómodos. Sobre los pisos alfombras tan mullidas que sus pies se hundían a cada paso.

La joven no estaba sola. Estaba acompañada por otras dos mujeres igualmente jóvenes… y de una belleza singular. Tez completamente blanca ojos tan verdes que parecían transparentes y sobre los labios un rojo tan vivo y lleno de luz que parecía que tenían una brasa encendida. La mujer se sorprendía cada vez más. Encontrar en medio del bosque una casa con esas características y habitada por tres mujeres apenas entrados en los veinte completamente hermosas la impactó de grata manera.

Las jóvenes le prestaron ropas secas le ofrecieron café y la convidaron a cenar. Le dijeron que eran hermanas que habían vivido allí por años pues era la casa de sus abuelos. Al final la invitaron a quedarse a dormir. Por ningún motivo dejarían que se marchara en plena noche y con tal aguacero. Ella terminó por aceptar con la condición de que la dejaran lavar los platos. Y eso sí dormir en la cocina pues suficiente amabilidad era dejarla dormir en aquella casa así que no aceptaría la habitación que una de las jóvenes pretendía cederle. Además el calor que se había acumulado le serviría para terminar de ahuyentar el frío. Así lo hicieron. Todas se acostaron a descansar a eso de las diez de la noche.

En la madrugada la mujer despertó sudando. Algo pasaba en aquella cocina. Había dejado de llover y el frío no sólo se había ido sino que había sido reemplazado por un calor insoportable. Se levantó a revisar y descubrió lo que pasaba: el horno estaba encendido. Ella se extrañó de que las jóvenes estuvieran cocinandoa esas horas de la madrugada con tan alta temperatura y sobre todo de no haber escuchado cuando aquellas tres muchachas entraron a la cocina y pasaron por encima de ella.

Por curiosidad abrió el horno y lo que vio la hizo tambalear: en una bandeja larga y grasosa había piernas y brazos… seis piernas y seis brazos completamente negros y chamuscados que despedían un olor como de cabello quemado.

Enseguida volteó a la ventana. Allí estaban las tres jóvenes las tres sin piernas sin brazos flotando entre los árboles y riendo a carcajadas mientras jugaban con una enorme bola de fuego.

Ella se quedó mirando sin poder apartar la vista. Sintió que un aire frío se le subía comenzando por los pies las piernas… un aire frío que le nubló la cabeza. Todo comenzó a darvueltas hasta que se desmayó.

Muy de mañana despertó… estaba en su casa acostada en su cama pero aún vestía las ropas que las brujas le habían prestado.

 

La mujer no quiso regresar al tiradero de basura mucho menos internarse en el bosque otra vez. Nadie hizo caso de su historia a pesar de que siempre que la contaba derramaba lágrimas de miedo y al final de su relato con voz temblorosa agregaba apenas susurrando: “ten cuidado que entre los árboles hay brujas”.

Puntos otorgados!
11 comentarios
pedro_abel

hola, no me lo sabia, interesante

marilynmon

jejjeje

nelsonrodb

Interesante articulo, gracias por la publicación..

arian922

muy importante!

erikavb

Yo no creo que existan las brujas

marilynmon

de q vuelan vuelan

millionflo

Excelente

dinhorecif

interessante

arianavera

interesante

leonardo46

Hey gracias por estos buenos consejos, Que bien muy interesante gracias por compartirlo.muy importante e interesante articulo con un contenido informático muy bueno , excelente posts gracias por compartirlo

leonardo46

Que bien muy interesante gracias por compartirlo.muy importante e interesante articulo con un contenido informático muy bueno , excelente posts gracias por compartirlo

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